El táper bueno no es el que queda bonito al abrirlo. Es el que aguanta bien, llena, se recalienta sin drama y no te deja otra vez con hambre a las dos horas.
12 ideas de táper que sí funcionan
- Arroz con verduras y huevo duro.
- Chili vegano con arroz.
- Lentejas espesas con zanahoria y patata.
- Pasta integral con champiñones y queso.
- Garbanzos salteados con verduras.
- Tortilla de patata y ensalada aparte.
- Cuscús con verduras asadas y yogur especiado.
- Patatas cocidas con espinacas y huevo.
- Tofu dorado con arroz y pimientos.
- Crema de verduras + bocadillo sencillo.
- Puré de patata con sofrito de cebolla y huevo.
- Ensalada templada de legumbres cuando no apetece recalentarlo todo.

Lo que intento evitar en un táper
- Cosas que se ponen chiclosas al recalentar.
- Ensaladas completas que llegan muertas a media mañana.
- Recetas demasiado líquidas si me toca llevarlas de un sitio a otro.
- Platos que me exigen llevar media cocina aparte para rematarlos.
Si quieres salir de la repetición constante, te recomiendo combinar este artículo con las cenas vegetarianas rápidas y con una lista de compra vegetariana sencilla.
Mi regla para que un táper no se quede corto
Un táper bueno tiene que cumplir tres cosas: llenar, aguantar y no dar pereza cuando lo abres. Si solo cumple una, falla. Puede estar muy rico recién hecho, pero si al día siguiente llega seco, aguado o con una textura rara, no me sirve para trabajar.
La fórmula que más repito es base, proteína, verdura y un extra. Base puede ser arroz, pasta corta, patata o cuscús. Proteína puede ser tofu, seitán, huevo, legumbre o algún bocadito vegetal si ese día prima la comodidad. Verdura puede ir salteada, cruda o asada. Y el extra es lo que evita que parezca comida plana: yogur, limón, aceite, aceitunas, maíz, pepino, frutos secos o especias.
Cómo evito repetir siempre el mismo táper
No cambio todo cada día. Cambio una pieza. Si tengo arroz, un día va con tofu y verduras; otro con garbanzos y pepino; otro con huevo y tomate. Si tengo verduras asadas, un día las meto con pasta y otro con pan o cuscús. Así no cocino de cero, pero tampoco como una copia exacta.
También separo lo que puede estropear el conjunto. Aliños líquidos, cosas crujientes o ingredientes muy frescos van aparte si me acuerdo. No siempre lo hago, pero cuando lo hago el táper llega bastante mejor. Para trabajo, la comida no tiene que ser brillante; tiene que abrirse y apetecer.
Dos casos que se salen de esta lista y tienen entrada propia: si en tu trabajo no hay dónde calentar, en qué comer en la oficina si no tienes microondas están los táperes que se comen fríos o del tiempo sin perder gracia; y si quieres cocinar una vez y que sirva para hoy y mañana, en platos vegetarianos que cunden dos días tienes los que mejor aguantan la segunda vuelta.

