Ser vegetariano en León, Granada y Madrid

Ser vegetariano no se vive igual en todas partes. Cambian los bares, la compra, lo fácil que es encontrar ciertas cosas y también la sensación de ir a favor o en contra de la corriente de cada sitio.

Lo que me pasaba en León

León me obligaba a planear más cuando salía. La cultura de tapa y embutido pesa mucho, así que improvisar me resultaba más difícil. Si no iba con cierta idea, era fácil acabar con pocas opciones que de verdad me apetecieran.

Lo que tenía Granada

Granada me resultaba más amable para salir, sobre todo por la costumbre de comer de forma más variada y por la facilidad de encontrar sitios en los que adaptar algo era menos raro. Aun así, seguía dependiendo bastante de saber dónde ir.

Lo que cambia en Madrid

Madrid da mucha más oferta, tanto para comprar como para comer fuera. Hay más variedad y más posibilidad de encontrar productos concretos, pero también es más fácil gastar de más si no filtras bien.

Lo que me llevo de las tres

Al final, más que la etiqueta de la ciudad, lo que cambia de verdad es cuánto te obliga cada sitio a organizarte. Por eso me sigue compensando tener una base práctica: comer vegetariano barato, organizar una semana sin tirar comida y tener táperes que funcionen.