El tofu tiene fama de soso porque muchas veces se cocina sin ganas o sin método. A mí me ayuda tratarlo como una base versátil, no como una imitación exacta de nada.
Tres pasos que me simplifican la vida
- Secarlo bien antes de cocinarlo.
- Cortarlo con un tamaño que sí coja textura.
- Meterle aliño o salsa con sentido en lugar de confiar en que se arregle solo.
Ideas fáciles para empezar
- Tofu a la plancha con arroz y verduras salteadas.
- Tofu dorado con salsa de soja y miel o similar.
- Tacos de tofu con tomate, cebolla y yogur.
- Pasta con tofu crujiente y champiñones.
- Tofu con curry rápido y arroz.
- Salteado de tofu con pimiento y cebolla.
- Tofu con calabacín y ajo sobre couscous.
- Tofu troceado dentro de un táper con arroz y verduras.
Cuándo sí me compensa comprarlo
Cuando sé que lo voy a usar esa misma semana y cuando me encaja mejor que otro producto por tiempo, textura o ganas de variar. Si no, no tengo problema en tirar de huevos, legumbres o yogur, que muchas veces ya me resuelven la papeleta.
Si quieres enfocarlo más por coste, enlázalo con la proteína vegetal barata que sí me compensa. Y si lo que necesitas es encajarlo en cenas fáciles, también te puede servir esta selección de cenas vegetarianas rápidas.

