
Aldi me funciona parecido a Lidl: una tienda no demasiado grande donde, si vas con la compra medio pensada, sales con lo importante sin gastar de más. La gracia no es llenar el carro, es saber qué cuatro o cinco cosas te resuelven la semana y no caer en los productos que parecen una ganga pero luego no usas.
Me gusta ese formato porque limita un poco la tentación. No hay tanta variedad como en una gran superficie, pero eso también ayuda: vas a básicos, comparas rápido y sales. Si sabes a qué vas, Aldi puede servir para una compra vegetariana bastante razonable.
Lo que sí meto casi siempre
- Legumbre cocida en bote y seca: garbanzos, lentejas y alubias como base barata.
- Arroz, pasta y avena para tener fondo de plato sin pensar.
- Tomate triturado y verdura congelada para los días sin energía.
- Huevos y algún lácteo que de verdad vaya a gastar.
- Frutos secos y semillas cuando el precio acompaña, no por inercia.
La base barata vuelve a ser la misma: legumbre, cereal, tomate, verdura y alguna proteína sencilla. No hay magia de supermercado. Lo que cambia es qué marca o formato compensa más esa semana.
Con frutos secos soy prudente. Si están bien de precio, compro. Si no, no fuerzo. Son útiles, pero no son el centro de una compra barata.
Lo que me sorprende a buen precio
- Tofu y a veces tempeh en la zona de refrigerados.
- Conservas útiles: maíz, aceitunas, pimiento asado.
- Especias básicas a precio bajo para no comprarlas a peso de oro.
- Pan de molde o pan para congelar en porciones.
El tofu o tempeh pueden compensar si tienen salida clara. Los meto en arroz, salteados o táperes. Las conservas sencillas también ayudan mucho: maíz, aceitunas, pimiento asado, tomate. Son baratas, duran y completan platos sin cocinar demasiado.
El pan para congelar es de esas cosas poco emocionantes que arreglan desayunos y cenas. Si lo compras y lo congelas en porciones, no dependes de gastarlo deprisa.
Lo que dejo en la estantería
- Sustitutos de la carne caros para el día a día.
- Snacks «veggie» que suben el ticket sin alimentar mucho.
- Salsas muy específicas que solo entran en una receta.
- Ofertas grandes de algo fresco que no me va a dar tiempo a gastar.
Las ofertas de fresco son la trampa principal. Si compras demasiado por precio, luego toca cocinar por obligación. Prefiero comprar menos verdura delicada y más cosas que aguanten. Con los sustitutos igual: uno puntual puede salvar, varios suben el ticket.
Cómo armo la compra para que salga a cuenta
- Parto de dos o tres comidas base y compro para eso, no «por si acaso».
- Mezclo fresco que se gaste rápido con despensa y congelado de respaldo.
- Comparo el precio por kilo, no el del envase.
- Dejo hueco a la verdura de temporada, que suele ser lo más barato.
Mi compra tipo sería: legumbre, arroz o pasta, tomate, verdura fresca de temporada, algo congelado, tofu o huevos si encajan y una cosa de despensa que se haya acabado. Si además entra un producto nuevo, que sea uno solo y con plan.
Esto encaja directamente con qué comprar en Lidl si eres vegetariano y con qué comprar en Mercadona si eres vegetariano y qué comprar en Carrefour si eres vegetariano, para que compares supermercados sin repetir compra.
Y si quieres bajar el ticket de verdad, súmalo a cómo ahorrar en la compra vegetariana, a la proteína vegetal barata que sí compensa y a la lista de la compra vegetariana barata para una semana.
En Aldi me funciona entrar con tres comidas pensadas, no con una lista infinita. Si sí que voy a hacer legumbre, arroz y una cena rápida, compro para eso. Lo que no tenga plato asignado tiene muchas papeletas de acabar sobrando.

