Lo que peor me funciona al comprar es improvisarlo todo. Lo que mejor me funciona no es un Excel perfecto, sino una estructura simple con pocos bloques que se puedan mover durante la semana.
La idea base
- Una o dos proteínas base: huevos, legumbres, tofu o yogur.
- Dos o tres verduras que sirvan para varias recetas.
- Una base de hidratos: arroz, pasta, patata o pan.
- Una preparación grande que dé para repetir.

Por dónde suelo empezar
- Primero miro qué se estropea antes.
- Después decido qué va a ser crema, qué va a ir a sartén y qué va a quedar para táper.
- Dejo un plato comodín para el día más cansado.
- No intento cocinar siete platos distintos.
Ejemplo muy simple de semana
- Lunes: crema de verduras y tortilla.
- Martes: arroz con verduras y huevo.
- Miércoles: chili vegano con arroz.
- Jueves: pasta rápida con verduras.
- Viernes: garbanzos salteados o táper de lo que haya quedado bien.
Si quieres aterrizarlo más, lo uniría siempre con una lista de la compra vegetariana barata, con batch cooking vegetariano semanal y con la lógica de aprovechar mejor las verduras de temporada. Ahí es donde de verdad se nota que tiras menos comida.
Si veo que la nevera empieza a llenarse de restos, prefiero convertirlos en algo concreto: una crema de verduras al vapor, cenas vegetarianas rápidas y fáciles o comida vegetariana barata que sí se repite. La organización se nota cuando no tienes que improvisar a las diez de la noche.
El orden importa más que la receta
Para no tirar comida, el orden de uso importa más que tener recetas perfectas. Primero va lo delicado: hoja verde, champiñones, fruta madura, verduras que ya vienen tocadas. Después lo de duración media: calabacín, berenjena, pimiento. Al final lo que aguanta: cebolla, patata, zanahoria, legumbre, arroz, pasta y conservas.
Si cocinas sin mirar ese orden, puedes tener un menú muy bonito y aun así tirar comida. Yo prefiero abrir la nevera y decidir desde lo que pide salida. Luego ya lo convierto en arroz, crema, guiso, tortilla o salteado.
Cómo dejo margen sin improvisar mal
No cierro todos los huecos de la semana. Dejo dos o tres bases y espacio para cambiar. Una olla de legumbre, arroz cocido, verduras salteadas o una crema. Con eso puedo montar comidas distintas sin empezar de cero.
También uso días de despensa. No todo tiene que llevar fresco. Una comida con bote de garbanzos, arroz, tomate y especias puede resolver justo cuando no queda verdura buena. Organizarse no es llenar la nevera; es saber qué se gasta primero y qué puede esperar.

